POEMAS KRABBE

...Era yo muy jovencito...12 años menos...al que le guste bien y al que no, también...eran otros tiempos.

1. 
Joder me obsesionan las losas esas que están en los cuartos de baños                    
o cualquier mancha que veo por ahí,
de grasa en una prenda, de humedad en una pared, no sé, lo que sea.
Es algo parecido al paso de las nubes.
Riñe Begoña, la habitación está cerrada.
No me extraña que pienses que estoy un poco loco
o ¿ tienes que ver lo mismo que yo?
Siente, siente las formas
Estoy sentado con tres yonquis mujeres.
Me haces cada pregunta que me entran ganas de abrir tu ceguera,
especie de mocoso, cara de pecas.
Pecas, manchas, pecas ¿quién lo dice?
Antonio, es el nombre de mi padre.
Ríe Begoña, ella sabe lo que se hace.
Encima de la mesa hay algo,
colillas del tiempo pasado,
eléctrico sonido, luces y más luces, sólo son blancas.
Qué quieres que te explique, es como un color o un olor o un sabor.
Un andén, un tarro de mermelada.
Envuelve el ambiente en apariencias de filmografias suaves o violentas, según.
Honestamente tu piso no me gusta,
al contrario de lo que oyes, no es así
y dime, mujer de carboncilla, ¿sientes?
arco del triunfo, ¿puedo entrar?
Manuela es el nombre de mi madre
ortografía del tuyo lo sé, la L.

Roma.

2. 

Universo de olivos rancios con hormigas trepadoras que escupen amianto
y  ardillas que se dejan torear en estado libre, así se dice.
Los fusiles del león son margaritas cortadas, de tallo canta el gallo.
Sí, mi perro aún conserva pulgas otras, otras, con la panorámica del burro,
edificios marchitos sin puertas ni ventanas, espacio de metro y medio, un escalón.
Las barcas azules no tienen manos.
Asnos, asnos que apuñalan con la espiga plateada de la casa a los búhos
y búhos que no leen a los asnos, ambos guardan sus palmas en los bancos
y los verdes bancos, allí son continentes negros.
Un reloj de arena, sol de migajas míseros del cable,
de la simpleza, descerebrados, odio y miedo.
Estado de asco, zoológico de lentos.
Palomas milicianas levantan libros de papel en blanco,
letras de números chinos con la esperanza,
con la esperanza del agónico amor.
Silbamos al pasear por el paso a nivel,
canturreamos en el ascensor, bajito, muy bajito casi insonoro
para no molestar
para que no nos molesten
para pasar la vida.
La vida, esa que vive de pequeños silbidos, de insonoros canturreos,
para no molestar,
una pipa, un caliente sofá,
para que no nos molesten,
coches y delantales rosas de rosas,
para saltar a los camaleones,
espaldas, parches, porches.
¡Qué llanto más frío el tuyo de cínica cistitis en la sala de espera!
Sirves el té de olas patéticas para quemar sienes de abejas
y las nobles reinas de las fuentes son astillas calladas,
así de espejos en las aceras de menta beben como los puercos dormidos sin hombros,
un niño grita
una mujer vestida hasta las orejas
no hay hombres desnudos.
Universo sin penes, sin senos, sin vaginas  en los cielos de piedras duras, duras.

3.

El olor a tripas entra por debajo de la puerta de un pestilente domingo,
ella se siente bien  con su pintalabios rojo y sus tacones de agujas en la cuenca de mi                                                                                                                                [ojo,
tiene el pubis despeinado y extendida en mi espalda sus suaves uñas de algodón.
Yo la miro y digo todo está correcto,
es domingo por la mañana y todo está correcto.
La luz empieza a acariciar nuestros pies laberínticos, las sábanas, los azulejos.
Dulce muñeca de nieve, tu cóncavo vientre me llama,
muñeca de nieve dulce, un solo pelo tuyo me arrastra.
Mañana habrá fiesta y acudirán todas las ratas de la ciudad,
subirán desde las alcantarillas y con margaritas de perros en sus solapas,
algunos llevarán un semáforo metido por el culo, y otros
olerán a colonias caras, a suciedad y te mirarán y te sacarán la lengua.
Mi muñeca de dulce irá de amarillo, se adornará el cuello con lirios,
la oreja en su sitio.
¿Por qué estoy triste en esta mañana de domingo?
No estoy en tu casa, fumo cigarros, solo, me caigo de mis propios sueños,
dos veces aún me bastan para saber que me tienes con la correa atado,
y así, sigue siendo un domingo y ella mi amante imaginaria sin tocarla.
La gente dice que en las ventanas los corsés negros de alquitrán bailan
y su cuerpo se esfuma sin entender que las palabras son seguras.
¿Cuántas estupideces he de hacer para seguir siendo el gilipollas feliz?
¿Cuántas? para no llegar tarde.
¿Cuántas? para traspasar el pensamiento.
¿Cuántas? para llegar al contacto físico.
No tienes ni idea y aquí, dulce, hay un hombre.

4.

 Empiezo a llevar el compás de Vinicius, lleno de gracia y tan triste,
la admisión no es para cualquiera, sólo para locos,
...por causa de amor.
Cariño de moda piel, tus dedos son garbanzos siameses,
mientras cae la tarde,  una nalga tuya bastará para callarme,
...por causa de amor.
Irene, yo no soy de aquí pero llevo la manta de mi abuelo
¿por qué doblan las campanas?
...por causa de amor.
De nuevo me busco en una nueva colmena, amables veo,
quiero dormir en el pentágono de tu calle,
...por causa de amor.
Son acordes que no puedo seguir, no tengo por qué,
eu sei que vou te amar,
...por causa de amor.
Un barco de olmos de ojos lluvia sale del puerto
y llega y flota ¿cómo se dice?,
...por causa de amor.

5.

 Ahí escondidito en una caja de zapatos reliado entre las patas de un minúsculo buró,
el gusano se va enredando en la saliva de oro fino de una araña hermosa, hermosa...
y no se opone, aunque le gustaría, porque hay demasiada agua.
Aquí no hay superhéroes de tebeos sepia que lleguen a última hora o una sirena. No sé habrá más casos.
El escarabajo ya cayó, como la mosca o la hormiga... no el caballo de cartón verde.
Si preguntas al gusano te dirá que le gusta...
”es una sensación...sonríes...pero mata...a veces prefiero ver una película de terror...al menos puedo tomar alcohol e imaginar que me abraza...”
Se dieron un beso.

6.

 De la ciudad abierta, las hormigas de cal azulean
los frutos que vuelan hacia el rayo crin.
¡ay amor! las blancas cerillas de miel
preparan hierbas de hermosuras tu patio.
¡ay amor! cuelgas la tinta a la espuma
para cubrir, no de espanto, el hueco de mi buhardilla.

Una figura estúpida intenta suavizar tu piel
castaño color cebada de ruedas en el camino,
de saliva arterias yo.
¡ay amor! libre de saber el jazz rayuela,
la corteza Cortázar, una espada pincel.
¡ay amor! golondrinas de agua
azul Nicaragua ella.

Enciendes la vela del escarabajo
y sacas del cajón el astillero de frío metal.
¡ay amor! su arroyo de lujuria angelical
brote del chorro ostionero de gusano arco iris.
¡ay amor! mi oreja en tu vientre ceniza
baila un tango al ritmo del orificio nasal.

Oficial poeta de mugre y cabra de día,
siento como lames la ladera al pasear.
¡ay amor! sexo de orugas en la esquina del teatro,
de la calle sale tu nombre, el sol.
¡ay amor! me sacaste...



...y hasta aquí por hoy...

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